martes 3 de julio de 2012

Señor Director:

En el año 2001, el connotado siquiatra norteamericano Dr. Robert L Spitzer dio a conocer un trabajo científico sobre 200 adultos homosexuales, quienes luego de una terapia de reconversión experimentaban un cambio de la conducta homosexual a una heterosexual. En Chile, seguidores de esta corriente de pensamiento presentaron el año 2008 sus tesis de magíster, dando los fundamentos bioéticos para hacer una intervención precoz, de tal modo de lograr un desarrollo pleno de la identidad sexual del niño. En declaraciones a Revista Paula (octubre 2010), una de las autoras del estudio chileno dice que su «alternativa terapéutica está pensada para aquellos homosexuales que se sienten infelices y quieren cambiar. Ellos tienen derecho a tener un tratamiento».

La revista que publicó el trabajo original de Spitzer ha debido ahora hacer un retracto (Arch Sex Behav. 2012 May 24), debido a las declaraciones que él mismo acaba de realizar. En efecto, Spitzer ha reconocido que su trabajo original carecía de sustento científico y ha pedido disculpas públicas por el daño causado a la comunidad de gays y lesbianas. Tal como lo señaló de Organización Mundial de la Salud en mayo de este año, las «terapias» para cambiar la orientación sexual carecen de justificación médica y amenazan la salud. En su comunicado, invocan a los estados, instituciones académicas, asociaciones profesionales y medios de prensa para que denuncien estas prácticas y que promuevan el respeto por la diversidad.

Dado que en nuestro país se ha agudizado el debate sobre los derechos de gays y lesbianas, creo importante que el público cuente con información actualizada sobre la materia y que los padres de familia no se dejen engañar por estos falsos tratamientos que no tienen base científica alguna.

 

SOFÍA SALAS IBARRA
Directora Escuela de Medicina
Universidad Diego Portales

El Mercurio

 

Foto Boletín Medicina UDP