Señor director:

 

Es propio de los activistas hablar a la ciudadanía sobre las demandas que empujamos desde una perspectiva de derechos, desde la lógica de la discriminación general y la teoría. Muchas veces, en nuestro quehacer diario, omitimos que las causas que enarbolamos tienen directa relación con la vida de las personas y con la defensa de quienes no siendo activistas, sí buscan los cambios para mejorar su vida y la de sus familias.

Es por eso que acabamos de lanzar la segunda parte de nuestra campaña Súmate a la Historia, en la que buscamos demostrar que la urgencia de legislar sobre el matrimonio igualitario no es un capricho, sino una necesidad real tanto para las parejas del mismo sexo como para sus familias.

Para esto, quisimos contar la historia de Luz María Bañados, que en junio de este año escribió una carta a este medio con el objetivo de relatar cómo su historia con su nieto Iñaki, el hijo de su hija Carolina y su nuera Rosario, había cambiado su perspectiva respecto al matrimonio igualitario y la protección a las familias de parejas del mismo sexo. Este relato busca retratar el lado íntimo de la discriminación estructural a miles de familias en Chile, que no pueden desarrollar sus proyectos de vida en igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales, dejando en especial desprotección a sus hijos.

Continuaremos compartiendo otras historias reales de familias que, pese a la desprotección de la ley, se mantienen firmes y unidas basadas en el profundo cariño que se tienen; y que son, al igual que todas las otras familias, el espacio de protección, contención y felicidad de sus integrantes.

 

Juan Enrique Pi

Presidente ejecutivo Fundación Iguales

 

Lee ésta carta en El Mercurio.